05 Mutua restauración en amor

La Iglesia de Jesucristo, al igual que el cuerpo humano, está compuesta de muchos discípulos, cada uno contribuyendo a la salud general del cuerpo. Esta relación es profunda y bien cercana, de modo que cuando uno de los miembros sufre los demás se conduelen y cuando uno es honrado, todos se gozan (1 Cor. 12:26).

Siendo que el creyente en Cristo debe luchar con el pecado que vive dentro de él, a lo largo de toda su vida; no es de sorprenderse entonces, que cada año en una congregación cristiana haya corredores que se lastiman. En una iglesia sana, la restauración en amor de un miembro que ha caído en pecado es un proceso silencioso. Esto exige de cada uno de nosotros tener mucho cuidado cuando hablamos a alguien que sabemos que está en pecado. Con frecuencia esta atención amorosa del cuerpo es todo lo que se requiere. Cuando se produce un rechazo y el pecado persiste y se profundiza, el proceso de restauración requerirá que otros intervengan para asegurar que la salud es restaurada al miembro y al cuerpo. Nuestra motivación debería ser siempre el amor y la meta la restauración en todos los aspectos de la disciplina.

Es importante que comencemos por abrirnos a nosotros mismos ante otros miembros en una confesión personal de nuestro pecado en busca de consejo y apoyo. El estudio de pasajes pertinentes sobre la restauración y disposición a practicarla en un nivel personal ayudará a la iglesia a tratar la mayoría de los casos que exijan corrección. En cualquier asunto en que se requiera restauración nunca debemos meramente amonestar a una persona sino siempre mostrarle nuestro amor y disposición de ayudar en el proceso de arrepentimiento.

Cuando un miembro peca quebrantando la Ley de Dios, necesita ser reconciliado con su Salvador tan pronto como sea posible. Cuando el pecado de un miembro afecta a alguien, es su responsabilidad espiritual ir y reconciliarse con esa persona tan pronto como sea posible (Mat 5:23-24). Si confiesa su pecado en sumisión a Dios y a la persona contra quien pecó y procura una sincera reconciliación, su pecado es perdonado (1 Juan 1:9)

Cuando el pecado deliberadamente no es confrontado por el miembro de la iglesia, la enseñanza de la Escritura es violada de un modo aún peor y el pecado, el lugar de ser adecuadamente confrontando y contenido, se multiplica (1 Cor. :5-7, Gal 5:9) La restauración de un miembro desviado es una de las evidencias de una verdadera iglesia y no debe ser descuidada por el liderazgo o la congregación.

Cuando el pecado cometido se hace evidente, existen dos posibilidades para la persona confrontada con su falta: Escuchará (*) la admonición, reconocerá su falta y la confesará o la rechazará, no confesará y pierde la comunión con Cristo y con la iglesia local. Es esta última posibilidad la que resulta más compleja y provocará la disciplina formal del miembro por la iglesia. La escritura provee específicas instrucciones para ambas posibilidades.

La disciplina formal lleva la intención de preservar el honor del nombre de Dios, asegurar la pureza de la iglesia (1 Cor. 5:7) y eventualmente reconciliar y restaurar al miembro ofensor.1

PASO 1: A NIVEL PRIVADO

“Por tanto, si tu hermano peca contra tí, vé y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, habrás ganado a tu hermano” (Mateo 18:15). Cuando esto se ha hecho y el miembro realmente “escucha”, el proceso de restauración ha comenzado.

LA CONFIDENCIALIDAD, es crucial en este punto para que ocurra la restauración. El “espíritu de mansedumbre” de que habla Gálatas 6:1-5 significa que debemos procurar la restauración con ternura, humildad, amor y con disposición a ayudar, “sobrellevando así las cargas los unos de los otros”. Santiago 5:19-20 nos provee una excelente motivación para este caso: “Hermanos, si alguno entre vosotros se ha extraviado de la verdad y alguno le hace volver, sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma y cubrirá multitud de pecados”.

PASO 2: A NIVEL SEMI PRIVADO: TOMAR UNO O DOS TESTIGOS.

Si el miembro rehusa escuchar y alcanzar la reconciliación, entonces nuestro Señor nos instruye diciendo: “toma contigo uno o dos para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra” (Mateo 18:16, basado en Deut. 19:15-21). Este paso es semi privado y sólo hay que tomarlo si fracasa el primer paso. La confidencialidad es también crucial; por tanto el asunto debe quedar confinado a los que han estado directamente envueltos. El intento de llevar el asunto a este paso debe comunicarse a la comisión de Restauración de los Ancianos.

La responsabilidad de dar intervención a otros –no más de dos- es de la persona ofendida o que tiene conocimiento del pecado. La intención ahora es esclarecer todo lo tocante al pecado y asimismo aconsejar y ayudar a la persona a confesarlo y “ganar al hermano”. Los “testigos”, de acuerdo con Gálatas 6:1 deben ser espirituales” y así la persona debe buscar entre los Ancianos a quienes le ayuden a restaurar al miembro en falta. Puesto que no se hace mención de veces en estos dos primeros pasos, podría haber varios intentos de restauración. La confesión debe ser hecha a quienes están en la reunión y a cualquier persona contra quien se hubiere ofendido. Se da por sentado que si la persona se muestra abierta a escuchar en este paso, la total restauración es lo que sigue.

SE INICIA LA DISCIPLINA FORMAL: A NIVEL DE ANCIANOS/CONGREGACION

La negativa a escuchar a los dos o tres, hará que los testigos informen del pecado y las reuniones realizadas a la Comisión de Restauración (formada por tres Ancianos). Esta, concienzudamente examinará si el proceso de restauración (pasos 1 y 2) ha sido estrictamente cumplido. En procura de agotar toda posibilidad de restauración, dicha comisión puede hacer todas las consultas necesarias.

Cuando todos los esfuerzos hayan fracasado, los Ancianos de la Comisión de Restauración llevarán el problema a una Reunión de Restauración asistida sólo por los ancianos y miembros de la Iglesia.

Un anuncio a la congregación enfatizará la importancia y seriedad de esa reunión y especificará día, hora y lugar y urgirá la concurrencia de todos los miembros.

PASO 3: A NIVEL DE CONGREGACION: COMUNICACION A LA IGLESIA BUSCANDO GANARLO.

La Reunión de Restauración es en cumplimiento del mandato escritural: “Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia” (Mateo 18:17). Lo ideal sería que la persona envuelta estuviera en la reunión.

A los miembros concurrentes a la Reunión de Restauración se les dará la oportunidad de encarar a la persona con su pecado y los hechos establecidos en la esperanza de que el causante les preste oido. Un tiempo razonable de dos o tres meses se dará a los miembros para que traten de rescatar al descarriado. Su proceder debe ser siempre con amor y compasión. Cualquier intento de contacto de un miembro con el hermano errado debería ser concertado con los Ancianos de la Comisión de Restauración. Los Ancianos de esta Comisión en su debido momento deben procurar un contacto final con éste para determinar si los miembros lo han contactado y si se hizo algún progreso en la procura de la restauración. Si el miembro persiste en su postura de no escuchar, entonces los miembros de la Comisión, en nombre de la iglesia, con la autoridad y aprobación de Cristo mismo (Mat. 18:18), deben expulsarlo formalmente de la iglesia y la comuniín que ésta provee; a la iglesia se le anunciará esto y que, de acuerdo con 1Cor. 5:11 ya no debemos juntarnos con tal persona. La medida será comunicada al afectado mediante una carta; si fuera posible, entregada por un miembro de la Comisión de Restauración o por el Señor Pastor. Si no se pudiera, se enviará por correo.

PASO 4: A NIVEL DE CONGREGACION –RELACION CON EL MIEMBRO EXCOMULGADO.

Una vez que el miembro ha sido excomulgado, 1 Cor. 5:9-11, sería de aplicación para su relación con el resto de los miembros; es decir: “…no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho o ladrón; con el tal ni aún comáis”.

Este trato es crucial para que cualquier hermano experimente la disciplina del Señor que ha sido diseñada esencialmente para restaurarlo. Es algo muy grave ser excomulgado por su familia espiritual de esta manera y no debería continuar de modo indefinido. Sin embargo la Escritura nos enseña que es el modo de Dios para alcanzar completa restauración. Hacer cualquier cosa menos que esto eliminará la posibilidad de lograr que la persona se arrepienta y vuelva. La aplicación de estas medidas se refieren sólo a relaciones espirituales, no naturales ni de familia.

PASO 5: A NIVEL DE ANCIANOS/CONGREGACION -SE INICIA UN NUEVO INTENTO DE ASOCIACION.

Pasado cierto tiempo de producida la expulsión, no más de un año la Escritura enseña que la iglesia debe contactar a la persona nuevamente para reafirmarle su amor y preocupación (2 Cor. 2:5-11).

El pasaje dice que si esto no se hace, el miembro disciplinado puede ser “consumido de demasiada tristeza… y para que Satanás no gane ventaja alguna sobre vosotros….”

(2 Cor. 2:7 y 11). Si el miembro está arrepentido, puede hacerse la tarea de restauración. Si persiste en su postura, debe mantenerse su expulsión. Movidos por amor, podría intentarse nuevamente una o talvez dos veces el paso 2. La decisión de la iglesia debería sólo reverse cuando la persona muestre genuino arrepentimiento, fuera necesaria la restitución, reconciliación y disposición a someterse a los intentos de liderazgo para llevar a cabo la más completa restauración posible dentro de las circunstancias. Para entonces la congregación entera debería ser informada, animada a perdonar a la persona y demostrarle un verdadero amor y apoyo.

Los pasos precedentes podrían también aplicarse a:

  1. Un miembro que cree y enseña falsa doctrina (Galatas 1:7-9)
  2. Un miembro ocioso, que no paga sus deudas, no trabaja y llega a ser una carga financiera (II Tes. 3: 6-15)
  3. Un miembro que cause divisiones (Tito 3:10-11)
  4. Un Anciano tomado en pecado, La única instrucción aquí es que cuando el pecado de un Anciano es confirmado por dos o tres testigos (Mateo 18:16) y persiste en pecar debe ser reprendido públicamente para que otros sean advertidos (I Timoteo 5:19:20). Es importante notar en este pasaje que “aquellos que pecan” se refiere tanto a un testigo malicioso (Deut. 19:15-21) contra un Anciano y al Anciano que ha pecado.

Sería sabio que cuando un miembro está bajo disciplina de los Ancianos, éstos lo priven de cualquier ministerio en que pudiera estar involucrado hasta que sientan y decidan que ha sido completamente restaurado y listo para servir nuevamente.

ADHERENTES:

Cuando sea requerido y en el más alto grado posible, el proceso de restauración será también aplicado a los llamados hermanos o hermanas que no son miembros, animándolos a volver al Señor del camino de pecado que han tomado.

Somos discípulos del Señor Jesús y como tales llamados a una vida santa individual y congregacionalmente. Que todos sinceramente apliquemos las Escrituras sobre estos asuntos aceptando la corrección de amor de nuestros compañeros de membresía con gozo. Que apliquemos las Escrituras en su letra y espíritu, nada más ni nada menos, porque así estaremos listos para su venida!!

1 (*) “Escuchar”, en el contexto de este escrito, y en Mateo 18:15 significa reconocer (confesar) la falta y estar dispuesto a someterse, dejar su conducta pecaminosa y, si el caso lo exige, hacer restitución a fin de ser reconciliado o restaurado. ‘Escuchar” tiene también el significado de admitir, seguir u obedecer (Jn. 5:25; 9:27; Hechos 28:28), lo cual es necesario para que se produzca el arrepentimiento y perdón (Lucas 17:3)

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