01 ¿Qué significa ser miembro de la iglesia?

«La membresía tiene sus privilegios…» nos aseguraba hace un tiempo atrás el aviso televisivo de American Express. Nos quería recordar que si uno se une a su organización contará con una serie innumerable de beneficios. Lo que el comercial no mencionaba es que, la membresía también implica responsabilidades. Que si usted no gana mas de diez mil dólares mensuales, jamás podrá gozar de los beneficios mencionados; y que si no cumple con la cláusulas que establece la organización deberá pagar muy caro.

¿Es la iglesia de Jesucristo algo semejante a American Express? Creemos que bien vale la pena analizar esta pregunta que tantas veces se nos hace: ¿Qué significa ser miembro de una iglesia?

I- ¿Qué significa ser miembro de una iglesia?

Lo primero que debemos recordar es que, el concepto de ser «miembro» es una idea bíblica. La palabra de Dios nos recuerda que «Jesucristo es la cabeza del cuerpo, que es la iglesia»(Colosenses 2:18); que cada creyente en Cristo Jesús es «miembro de la familia de Dios»(Efesios 2:19), y que «Vosotros sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular»(1 Corintios 12:27) Al igual que el cuerpo humano está compuesto de miembros y una familia está formada por la suma de sus miembros individuales, exactamente de la misma manera es con la iglesia de Jesucristo. Cada creyente en Cristo Jesús como resultado del nuevo nacimiento y el bautismo del Espíritu Santo (1 Corintios 12:13), en el momento de su conversión pasa a ser miembro de la iglesia universal de Jesucristo. Toda persona que acepta Cristo como su Salvador personal forma parte de su iglesia, que está diseminada en todo el mundo y compuesta por creyentes de todas las razas, de todos lo estratos sociales y de todos los distintivos denominacionales. Cuando Cristo vuelva por segunda vez, él vendrá por su iglesia universal. Todos sus hijos, de acuerdo a la promesa de 1 Tesalonicenses 4:17, «seremos arrebatados en las nubes para recibir al Señor en el aire y así estaremos siempre con el Señor.» Por lo tanto, de acuerdo a la Biblia, todo creyente en Cristo es miembro de su cuerpo, y ciertamente aquí, bien podemos afirmar: ¡la membresía ciertamente tiene sus privilegios! No por algo que nosotros hemos hecho, o nos hemos ganado por nuestros ingresos, sino por el amor infinito de Dios y la obra de su Hijo en la cruz.

Lo segundo que debemos recordar es que, la iglesia universal de Cristo está compuesta por la suma de iglesias locales. Cada grupo de creyentes que se reúne a adorar y a servir a Dios en una congregación local, es al mismo tiempo parte de su iglesia universal. La congregación local existe para hacer discípulos: evangelizar a la comunidad y edificar a los creyentes en la fe.

Lo tercero que debemos recordar es que, ser parte de la iglesia universal y de una congregación local implica varias responsabilidades. El apóstol Pablo explica en 1 Corintios 12:12-27, lo siguiente:

Porque de la manera que el cuerpo es uno solo y tiene muchos miembros, y que todos los miembros del cuerpo, aunque son muchos, son un solo cuerpo, así también es Cristo. 13 Porque por un solo Espíritu fuimos bautizados todos en un solo cuerpo, tanto judíos como griegos, tanto esclavos como libres; y a todos se nos dio a beber de un solo Espíritu. 14 Pues el cuerpo no consiste de un solo miembro, sino de muchos. 15 Si el pie dijera: «Porque no soy mano, no soy parte del cuerpo», ¿por eso no sería parte del cuerpo? 16 Y si la oreja dijera: «Porque no soy ojo, no soy parte del cuerpo», ¿por eso no sería parte del cuerpo? 17 Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oreja, ¿dónde estaría el olfato? 18 Pero ahora Dios ha colocado a los miembros en el cuerpo, a cada uno de ellos, como él quiso. 19 Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? 20 Pero ahora son muchos los miembros y a la vez un solo cuerpo.21 El ojo no puede decir a la mano: «No tengo necesidad de ti»; ni tampoco la cabeza a los pies: «No tengo necesidad de vosotros.» 22 Muy al contrario, los miembros del cuerpo que parecen ser los más débiles son indispensables. 26 De manera que si un miembro padece, todos los miembros se conduelen con él; y si un miembro recibe honra, todos los miembros se gozan con él.27 Ahora bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y miembros suyos individualmente.”

De este párrafo se desprenden varias lecciones que debemos enfatizar:

1. Dios es el autor de la diversidad, no de la uniformidad:

Dios en su soberana voluntad escogió dotar a cada persona de una personalidad distintiva, le ha otorgado diferentes capacidades , y a cada uno de sus hijos le otorga distintos dones espirituales en el momento de la salvación. Esta diversidad es la riqueza de la iglesia del Señor. Como ha hecho Dios a cada individuo y que dones les ha dado, depende exclusivamente de la soberanía del Señor, nunca de nuestra elección. «Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso»(1 Cor.1218). Por lo tanto, cada creyente en Cristo, debe descubrir sus dones, desarrollarlos, y usarlos para el crecimiento de la congregación local.

2. La idea de ser miembros implica cooperación no competencia:

Esta diversidad creada por Dios debe impulsar a los creyentes a trabajar para el bien común: «Ni el ojo puede decir a la mano: no te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: no tengo necesidad de vosotros»(1 Cor.12:21) En el cuerpo humano todos los miembros funcionan en unidad para el beneficio total de la persona. Sin embargo, cuando un grupo de individuos trata de amalgamarse con un fin común, las cosas no son tan simples. Uno de los aspectos mas insidiosos del pecado es el deseo de exaltación personal por sobre los demás. De querer acaparar la atención sobre uno mismo, de convertirse en figura central. Este es el peor pecado del espíritu humano, y es el que convirtió a Lucifer en Satanás. Por lo tanto, cada creyente debe examinar cuidadosamente las motivaciones que impulsan sus acciones. Cada vez que colabora con los programas de su congregación debe hacerlo movido únicamente por amor al Señor y amor a los demás. Cualquier otra motivación es espuria e indigna en un cristiano (Leer cuidadosamente 1 Corintios 13). Por lo tanto, todos debemos recordar siempre que los dones que Dios me ha otorgado deben ser usado para la edificación de su cuerpo, en unión a los esfuerzos de los demás. Cuando las cosas se hacen bien la iglesia se debe asemejar más a un equipo de fútbol, que a un tenista. Por lo tanto, la cooperación de cada miembro para lograr el bien común es fundamental.

3. La idea de ser miembros implica actividad, no pasividad:

¿Qué le ocurriría a un brazo del cuerpo humano si lo atáramos la espalda? Luego de cierto tiempo se secaría, se haría inútil, dejaría de cumplir el cometido por el cual existe. Cuando hablamos del cuerpo de Cristo, que es su iglesia, se espera que cada miembro sea activo, que haga una contribución al bien general de la congregación local. Ser miembro de una iglesia es algo dinámico, no estático. Es un proceso de involucramiento creciente, no decreciente. Hace un tiempo alguien me mostró muy orgullosamente su «carnet de membresía» de cierta iglesia. La persona me dijo que hacía cinco años que no asistía mas, pero aún conservaba su prueba de identificación. Eso es semejante a decir: “¡Hace diez años me case con Filomena, pero hace ocho que estamos divorciados! Eso si todavía llevo su anillo de bodas…” Ser miembro de una iglesia significa un compromiso con la congregación, y no por un tiempo limitado, para luego divorciarme. Cuando un individuo se hace miembro de una iglesia lo hace para hacer una contribución auténtica por tiempo indefinido, y de manera consistente. Si una persona desaparece de la iglesia podrá conservar su «membresía» pero desde todo punto de vista práctico, ha cesado de ser miembro desde el momento que la parálisis espiritual atrapó su corazón.

II. ¿Cómo contribuimos siendo miembros, al crecimiento de mi iglesia?

La Biblia nos enseña que hay muchas maneras muy positivas en que cada uno podemos contribuir al crecimiento de nuestra iglesia, entre ellas:

1- Asistiendo a sus reuniones: «No dejemos de congregarnos, como acostumbran a hacerlo algunos, sino animémonos unos a otros, y con mayor razón ahora que vemos que aquel día se acerca» (Hebreos 10:25).

2- Orando por sus pastores y obedeciéndoles: El apóstol Pablo siempre reclamaba a sus hijos espirituales que intercediesen por su ministerio: «Dedíquense a la oración: perseveren en ella con agradecimiento y al mismo tiempo intercedan por nosotros a fin de que Dios nos abra las puertas para proclamar la palabra» (Colosenses 4:2). Y el escritor de la epístola a los Hebreos le recuerda a sus lectores: «Obedezcan sus pastores y sométanse a ellos, pues cuidan de ustedes como quienes tienen que rendir cuentas» (Hebreos 13:17). Tenga siempre presente, los pastores han sido puestos por Dios para su bendición y ellos deben alcanzar las metas que Dios les ha dado. Por tanto, usted debe hacerse la pregunta: ¿Estoy yo colaborando con Dios ayudando a mis Pastores? ¿O soy yo, un peso que los pastores deben arrastrar y que les hace difícil la labor?

3- Involucrándonos en diferentes áreas del servicio de acuerdo a nuestras capacidades y conocimientos: «De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio en servir; o el que enseña en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que lidera, con solicitud; el que hace misericordia con alegría.» (Romanos 12:6-8). La clave para el crecimiento de cualquier iglesia, no es que unos pocos hacen todo; sino que todos contribuyen un poco y de esa manera todo el cuerpo actúa.

4- Ofrendando para hacer posibles sus programas: Ver artículo sobre las ofrendas.

5- Alentando a los hermanos: «Preocupémonos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras» (Hebreos 10:24). Una palabra de aliento, consolación o edificación siempre puede hacer un bien enorme en la vida de alguien que está atravesando un momento de crisis.

6- Compartiendo el mensaje con las personas que no conocen a Jesucristo como Señor de sus vidas: Nuestro Señor nos enseñó que sus hijos debemos ser sus testigos en todo lugar y en toda ocasión: “Y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.” (Hechos 1:7-8). Y el apóstol Pedro nos recuerda nuestro gran privilegio y elevada vocación; «Mas ustedes son pueblo adquirido por Dios para que anuncien las virtudes de aquel que les llamó de las tinieblas a su luz admirable.» (1 Pedro 2:9). Por ende, cada cristiano que testifica de Jesús está haciendo la obra más valiosa que puede hacer por este mundo sufriendo bajo la maldición del pecado.

7- Evitando la murmuración: «Si alguno se cree religioso y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana» (Santiago 1:26) El apóstol Santiago nos enseña que la fe cristiana es una que se lleva en el corazón, pero que se da a conocer con nuestros labios. Y cuando Cristo mora en el corazón, por nuestros labios debe siempre brotar la nota de alabanza a Dios y gratitud a todos los hermanos en la fe. En toda congregación siempre hay problemas de crecimiento, la pregunta es: ¿cómo solucionamos esos problemas? La murmuración nunca construye, siempre destruye. Si usted ve algo que no le gusta, hable primero con el Pastor y busque ayudar a apagar el incendio. Se parte de las solución.

8- Visitando a los enfermos y a las viudas: «La religión pura y sin mancha delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones y guardarse sin mancha del mundo» (Santiago 1:27). Decíamos más arriba que membresía es algo dinámico, no estático. Si alguien quiere ser útil en las manos de Dios y ayudar a edificar su iglesia, tome la iniciativa de salir a visitar a quienes están solos, aislados y en necesidad. Una visita a una viuda o una familia que perdió a su padre, siempre será bienvenida y apreciada por aquellos que la reciben. Y hará mucho por calmar el dolor de la angustia y la soledad.

III- ¿Cómo llegamos a ser miembros Comunidad de las Américas?

1. Para los nuevos creyentes:

Cuando una persona acepta a Jesucristo como su Salvador personal, pasa a ser parte de la iglesia universal del Señor. Para llegar a ser parte de una congregación local, el segundo paso que debe dar en obediencia al mandato del Señor es bautizarse (Ver artículo sobre el bautismo).

2. Para aquellos que son creyentes bautizados:

Lo que delineamos a continuación debe ser seguido tanto por creyentes nuevos como por creyentes que vienen de otras iglesias.

a. Solicitar la membresía: La iglesia no es como American Express que busca captar miembros para sus propios beneficios. Cuando el Espíritu Santo habita en el corazón del creyente, el cristiano mismo toma la iniciativa de querer ser parte de una congregación local. Cuando este deseo no se manifiesta, es señal de que conviene esperar.

b. Traer carta de referencia: Esta era la práctica de los apóstoles: Cuando encomendaban a alguien al servicio del Señor (Pablo y Bernabé) le entregaban una carta dirigida a la congregación que visitarían para que fuesen recibidos correctamente. Cuando alguien llega de otra iglesia pedimos que traiga una carta firmada por su ex pastor diciendo quien es el miembro y si todo ha estado en buena comunión. Si alguien desea hacerse miembro, habiendo sido parte de otra iglesia dentro de la misma ciudad, esperamos que haga una transferencia pacífica y en orden. En el pasado hemos visto personas que no estaban contentas en su iglesia, y al poco tiempo tampoco lo estaban en la nuestra. Y lo mas grave es que hoy son enemigos del evangelio. Tales individuos nunca los alentaremos a unirse a nuestra iglesia. Nuestra iglesia tiene como propósito alcanzar a la comunidad con el evangelio, no crecer buscando miembros de otras congregaciones. Cuando llegan por su propia iniciativa los recibimos como hermanos, si todo lo anterior está en orden.

c. Asistir a la clase de membresía: Esta clase tiene cinco semanas de duración y asistir a ella es estrictamente obligatorio. El objetivo es informar a los futuros miembros sobre nuestras creencias y prácticas. Este es el lugar indicado para hacer preguntas, aclarar dudas y despejar cualquier interrogante que pueda ofrecer un obstáculo para un futuro miembro.

d. Se deben leer cuidadosamente los materiales entregados por el maestro de la clase.

e. Llenar la solicitud de membresía: Este es requisito indispensable.

F. Los Pastores en público le dan la bienvenida: El día del bautismo los Pastores oran y dan la bienvenida a la congregación.

Cuando todos estos requisitos han sido completados satisfactoriamente, todo individuo es recibido a la comunión de Comunidad de las Américas. Y de acuerdo a lo escribimos más arriba es nuestra oración que al hacerlo sea el comienzo de un viaje feliz, próspero y bendecido. Que su participación e involucramiento sea una fuente de bendiciones su vida personal, para toda la congregación y para toda la comunidad hispana de nuestra ciudad.

IV- ¿Cuándo dejo de ser miembro de Comunidad?

1. Cuando el individuo por diferentes razones solicita ser dado de baja:

Muchas veces los creyentes deben trasladarse a otra ciudad o cambiar de lugar de residencia. Si en ese caso consideran que les será dificultoso asistir a nuestra iglesia les alentamos a que hablen con cualquiera de los líderes para comunicarles su decisión, y que soliciten una carta de transferencia. Con el correr de los años hemos tenido el privilegio de escribir muchas cartas semejantes muy positivas para muchos hermanos. No hay experiencia mas gozosa para los pastores que recomendar a buenos hermanos que han sido de edificación para nuestra congregación.

2. Cuando los ancianos deciden poner fuera de comunión a un miembro por diversas razones:

Idealmente en la casa de Dios donde mora el Espíritu Santo esto jamás debería ocurrir, sin embargo, mas de una congregación a lo largo de su vida ha debido vivir momentos muy dolorosos. Y esto como consecuencia de pecados públicos (ver escrito sobre «Mutua restauración en amor») en la vida de algún miembro. Cuando un miembro en lugar de trabajar para la edificación de la iglesia, por sus palabras, actitudes y acciones trabaja para la división de la iglesia y busca dañar a otros creyentes mas jóvenes en la fe, en necesario que los líderes actuen protegiendo al rebaño. En tal caso por la autoridad concedida por la palabra de Dios, los Pastores deben excomulgar5 al miembro ofensor (ver Hechos 20:28-31). Nadie está obligado a ser miembro de una iglesia, pero cuando alguien asume la responsabilidad de ser miembro de una congregación se debe respetar el pacto de membresía (ver solicitud), y trabajar para su edificación; nunca su división y destrucción. Este acuerdo al igual que la constitución de cualquier país existe para la protección y el beneficio de todos sus ciudadanos. Y cuando este pacto se viola lo único que puede resultar es la confusión y el caos.

“Edificaré mi iglesia”, afirmó nuestro Señor Jesucristo. Este es su programa eterno que está cumpliendo en este mismo momento. Es nuestro enorme privilegio ser parte de su misión y programa, en este momento de la historia y en este lugar del mundo. Por lo tanto, le invitamos a edificar la iglesia universal del Señor, uniéndose a nuestra congregación y ayudando a edificar Comunidad de las Américas.

NOTA ACLARATORIA:

Comunidad de las Americas no es una congregación independiente, sino parte integral de Lake Avenue Church. Por lo tanto, cuando un individuo solicita ser miembro de Comunidad, al mismo tiempo pasa ser miembro de la Iglesia Lake. Esto significa que los miembros de habla hispana cuentan con todos los mismos privilegios y responsabilidades de los miembros de habla inglesa o cualquiera sea la lengua en que adoran a Dios.

Desde sus mismos comienzos, hace ya más de un siglo, Dios ha bendecido de manera muy notable esta congregación de Lake. Y damos gracias al Señor que por la visión de sus Pastores, y el deseo de ganar a los Hispanos pra Cristo, tomaron la iniciativa de comenzar Comunidad. El Señor ha salvado mucho pueblo a través de este ministerio, y ha sido edificada con la contribución de miles de creyentes que han hecho su parte. Es nuestra oración que su incorporación a nuestra congregación sea una nueva adición para la edificación del cuerpo de Cristo. Que al llegar ser parte de esta familia del Señor pueda llevar mucho fruto para la gloria de Dios. Y confíamos, que un día al mirar hacia atrás pueda decir: “Mis años en Comunidad y Lake fueron los años más felices de mi vida cristiana”.

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